Entrañable y popular
En las fechas previas a la Navidad hay bastantes oportunidades de escuchar conciertos que, sin duda, resultan muy recomendables para crear nuevos públicos, puesto que suelen contar con obras conocidas por todos. Al igual que otras agrupaciones musicales, el Orfeón de Tolosa suele ofrecer un encuentro de este tipo, que anteayer tuvo como plato fuerte la siempre atractiva ‘Misa de la Coronación’ de Mozart y que incluyó, asimismo, una popular selección de villancicos.
El encuentro, que no llenó el Leidor, se abrió con la ya citada obra de Mozart, con un coro de medio centenar de cantores y una orquesta de una veintena de músicos que tenía teclado eléctrico en vez de órgano -cosas de los presupuestos-. El público recibió una lectura digna de la obra, con los mejores momentos en los dúos de la soprano y la mezzosoprano y con números bien defendidos por el Orfeón de Tolosa, que tuvo serios problemas de afinación en ‘Sanctus’, pero que interpretó con notable nivel, entre otras piezas, el ‘Kyrie’ inicial.
La parte más íntima del concierto llegó con la recientemente creada Escolanía, cuya madrina de honor es Ainhoa Arteta. El coro de niñas ofreció cuatro piezas acompañadas al piano por Ana Belén García. Tras ‘El noi de la mare’ de Cervera, regalaron un ‘Ator ator’ con acompañamiento muy original y vituosístico del piano. Las voces de las veinticuatro jóvenes cantantes, dirigidas por Jose Ramón Arteta, se dibujaron brillantes y con importante proyección para tratarse de un conjunto tan joven. El tradicional villancico contó con la intervención de una solista que tuvo que abordar complicadas notas agudas. Sin embargo, ‘Oi Bethlem’ fue quizá, la más hermosa de todas las canciones. El público se rindió ante la entrañable actuación, en la que destacó la magnífica labor de la pianista -que hizo maravillas con el limitado teclado-, y que culminó, tras el ‘Agur Jaunak’ de rigor, con la entrega de un cuadro a Jose Ramón Arteta.
La velada continuó con homenajes y recuerdos. El director de orquesta Enrique Ugarte -que el próximo miércoles dirigirá el tradicional Concierto de Navidad de El Diario Vasco- fue escogido socio de honor. Tras la entrega del galardón, llegó la parte más brillante del encuentro, con las dos solistas femeninas, Escolanía, Orfeón y orquesta, para interpretar una selección de villancicos. Los coros estuvieron especialmente expresivos en el omnipresente ‘Stille Nacht’, mientras que las solistas brillaron en sus intervenciones en solitario, especialmente Marifé Nogales, que elaboró con técnica, gusto y enorme expresividad el delicioso ‘Haurtxo Seaskan’. Obras tan entrañables como ‘Adeste fideles’ o ‘White Chritsmas’ sonaron en un Leidor que cantó a la Navidad y que escuchó el inconfundible ‘Alleluia’ de Haendel como colofón final.