Esto va mejorando
Cuando las cosas se preparan con tiempo, se trabajan con rigor y el empeño en la máxima calidad posible, en atención a los medios de que se dispone, son la trilogía del afán por ofrecer un producto cuajado de dignidad, el público lo capta y sabe agradecerlo sin dudarlo ni un instante aunque otros aspectos del producto que se ofrece puedan ser francamente mejorables.
Por eso la producción de nuestro género lírico que ayer y anteayer subió al Teatro Victoria Eugenia en San Sebastián, con la famosa zarzuela ‘El huésped del Sevillano’ con libreto de Enrique Reoyo y Juan Ignacio Luca de Tena, y música del maestro Jacinto Guerrero, resultó un espectáculo de muy cualificada dignidad.
Empecemos por el foso orquestal que sonó sin estridencias, afinado en todo momento, con las modulaciones adecuadas y necesarias y con el rigor de la concertación que imprimió la batuta de Juan José Ocón.
En cuanto a las voces -desde estas líneas siempre se ha sostenido que no hace falta acudir a foráneas, contando con las de calidad que hay en casa-, destacaron los trabajos realizados por Marifé Nogales, que hizo una Raquel segura, de cuajada proyección y presentando una técnica lo suficientemente capaz para poder con las dificultades del pentagrama, y la del tenor Andeka Gorrotxategi quien fue un Juan Luis estregado, haciendo gala de la belleza de su voz. Les acompañaba Iker Casares como un Rodrigo dotado de una gran bis cómica. Poderosa la Constancia de Montesquiu y la mejoría del coro resultó notable, en comparación con otras veces.
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Esta entrada fue publicada el diciembre 13, 2010 a las 5:27 pm y archivada bajo Prensa con etiquetas Barítono, Crítica, donostia, el huésped del sevillano, Iker Casares, Juanjo Ocón, mezzosoprano, san sebastián, Sasibill, Soto Voce, Tenor, vicoria eugenia, Zarzuela. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0 Las respuestas está cerradas, pero puedes enviar un trackback desde tu propio sitio web.
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