Irún. Verdi Rigoletto

Organizada por la Asociación Lírica Luis Mariano de Irún, se representó el 17 y 18 de mayo esta popular ópera verdiana. Firmaban la coproducción la citada entidad y la Associazione della Musica di Cuneo. Un montaje sencillo, con escuetos objetos y decorados en el poco amplio escenario del Amaia, pero todo resultó bien planteado. Y gracias a la dirección escénica de François Iyhurbide la andadura teatral resultó directa. Dirección musical válida la de Aldo Salvagno, aunque el foso, con la juvenil Orquesta Luis Mariano, no lograra ir muy en consonancia con la acertada orquestación de esta ópera. El Rigoletto de Sergio Bologna posee personalidad, aunque el día 18 se le notara cansancio en algunos momentos por haber interpretado este exigente rol en la víspera, además de exhibir una rica linea de canto y expresivo color desde la mitad de la tesitura hacia arriba. Isabelle Philippe encarnó una Gilda de artístico fraseo, mostrando sin duda el mayor nivel artístico del reparto. El tenor de Irún Ángel Pazos encarnó al Duque de Mantua con vigor, aunque se advirtieran en él emisiones algo cambiantes, con el peligro de no completar la personalidad representada. Carácter vocal muy acertado el de Sparafucile, por parte de Emidio Guidotti, así como el de la joven mezzo Marifé Nogales, que cantó con claro timbre y emisiones gratas el papel de Maddalena. Tras el convincente Monterone de Isidro Anaya, hay que nombrar a los jóvenes Iker Casares, Rubén Ramada, Antonio Calleja, Miren Urbieta, Haizea Muñoz, Blanca Gutierrez y Ander Simal. La veintena de miembros del Coro Easo llamó la atención por su sólido ajuste en todas sus intervenciones.
Antxon Zubikarai

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